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Sin previo aviso y de forma “semioculta”, -para poder acceder a la información hay que pasar anteriormente hasta por cuatro páginas de su web- la Universidad Complutense de Madrid anuncia que todos aquellos que solicitaron en julio la preinscripción en cuatro de los grados ofertados (grado en Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural, grado en Diseño, grado en Gestión empresarial y Tecnología informática y grado en ingeniería geológica.) no podrán cursar en 2010/ 2011 los estudios deseados.

La Comunidad Autónoma de Madrid ha rechazado la implantación de los grados de la Facultad de Bellas Artes, mientras que ni la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), ni la Comunidad han autorizado los grados de geológicas, y los novedosos estudios de Gestión empresarial y Tecnología informática, por no cumplir los requisitos exigidos.

Ningún responsable de la universidad comunicó directamente la noticia a los estudiantes afectados que hubieron de enterarse por sus propios medios. La solución que les ofrece la Secretaría de Alumnos de la UCM es “haberse inscrito en más opciones de las que se ofrecían”, o bien en el plazo de reclamación -que tendrá lugar el 21, 22 y 23 de julio- “inscribirse en otro de los grados”, sin tener en cuenta su vocación profesional. 

Así funciona la “prestigiosa” Universidad Complutense, y así incentiva el estudio de los jóvenes estudiantes españoles.
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En los últimos tiempos, los artistas buscan sorprender cada vez más a su público con originales creaciones que se alejan de los formatos tradicionales. Se apuesta por nuevos formatos, materiales y las técnicas más insospechadas. 

Un claro ejemplo de estas nuevas producciones artísticas que están tan en boga, es el dibujo en arena. Se trata de una técnica en la que se emplea como lienzo una mesa de luz, la pintura se sustituye por arena de playa y los dedos del pintor hacen las veces de pinceles, consiguiendo espectaculares resultados. El mayo inconveniente de esta forma de arte es, sin embargo, su carácter efímero, pero afortunadamente, el mundo audiovisual ha acudido en su rescate para asegurarles su paso a la posteridad. 

César Díaz Melendez es uno de los animadores y expertos del stop motion españoles que ha sabido aprovecharse de esta nueva técnica para hacer auténticas obras de arte.Como explica en su MySpace

"Ha trabajado en más de cuarenta series de dibujos animados para TV, en varios largometrajes Como El CID, El sueño de una noche de San Juan, Ganadores del Goya y Famous Fred, de Joanna Quinn, nominada al oscar en1996. 
A partir de 2002 realiza cortometrajes de animación Stop motion con Arena, Plastilina y objetos, haciendose un hueco en el circuito de festivales de todo el mundo.


Mientras, trabaja en otros proyectos como en el Largometraje de Stop motion "O Apostolo" de Artefacto producciones-"El viaje de Said",cortometraje de plastilina ganador del goya 2007, Animación con arena en los creditos de la pelicula Y tu quien eres? de Antonio Mercero, así como en videoclips y spots publicitarios. Junto a esta faceta compagina su trabajo como Músico bajista en el grupo musical "El Combolinga", a la vez que colabora con otros músicos y grupos."

Una muestra de trabajo es el fantástico corto de animación, No corras tanto, que incluye música de su grupo.


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La factoría Disney ha dado un gran paso en aras de la integración de la comunidad negra al crear por primera vez en su historia, un papel protagonista para una princesa de color.

Algunos se empeñan en destacar la coincidencia de la aparición de esta película, con el ascenso de Barack Obama a la presidencia de los Estados Unidos. Pero lo cierto es que, como explicó Ron Clements, director y guionista junto a John Musker, el proyecto se presentó  a la compañía en marzo de 2006, cuando Obama aún era el senador por el estado de Illinois. La idea era hacer una versión de la tradicional historia de “El príncipe rana” de los hermanos Grimm transformándolo en “un cuento de hadas estadounidense, situado en los años 20 en Nueva Orleans, como un musical", agregó Clements. De ahí que tuviera sentido que la heroína fuera de origen afroamericano. Además, ambos cineastas reconocen que cuando lo idearon, en un principio, “ninguno de los dos se percató del “significado cultural” que tenía esta nueva historia, “y cuán importante es para una parte de la población que ha estado esperado por mucho, mucho tiempo”.

Esta barrera antirracista ya se había comenzado a superar en otras películas de la empresa gracias a otros miembros de la realeza disney, como la china Mulán, la árabe Jazmín o la indígena Pocahontas. Sin embargo y sorprendentemente, la población negra hasta ahora, no tenía representante en este mundo de fantasía. Pero a pesar de las buenas intenciones, el proyecto no estuvo exento de polémica.


En sus inicios, la controversia la generó los primeros borradores del guión en los que la princesa se llamaba Maddy, abreviatura de Madeleine, y trabajaba como criada para una familia blanca, características que algunos relacionaron con el pasado y la esclavitud. Finalmente, se replantearon el personaje que pasó a ser Tiana, una de las heroínas más “fuertes” hasta la fecha de Disney según apunta el director creativo de los estudios Walt Disney, John Lasseter. Se trata de una joven camarera y chef talentosa cuyo sueño es ser propietaria de un restaurante. Pero su vida cambia al besar a una rana y transformarse en una de ellas, por lo que comienza un viaje para encontrar la cura – otra novedad respecto al relato original-.          

“Hemos trabajado de cerca con muchos líderes de la comunidad afroamericana, de todo el país, para asegurarnos de que estamos haciendo algo de lo que se sientan orgullosas las familias afroamericanas", reconoció Lasseter al periódico The Washington Post. Y aún siendo así, han recibido duras críticas por parte de expertos en  aspectos raciales y étnicos del cine estadounidense como la catedrática de Cine y Medios de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), Allyson Nadia Field.


“Estados Unidos necesita una princesa negra”, declaró Field a BBC Mundo, “pero no sé si Tiana sea esta princesa que necesitamos, porque ella es una representación problemática de una princesa negra”. Field se basa en que, en su opinión, la película ignora las leyes de segregación racial que existían en EE.UU. en los años 20 y “esa era una época en la que uno no puede situar a un personaje negro sin hacer referencia al significado político histórico”.


La académica tampoco considera que el Barrio Francés de Nueva Orleáns y las ciénagas de Louisiana sea el escenario más idóneo para la película puesto que dicho emplazamiento le parece “una insidiosa referencia a (el huracán de 2005) Katrina”. En sus propias palabras, recogidas por BBC Mundo: “la cinta parece trazar un vínculo entre la fantasía y la realidad sobre "Katrina y el sentimiento de culpabilidad de los blancos liberales sobre la forma en que (la devastación causada por el huracán) fue manejada y el hecho de que 2.000 personas murieron y que la ciudad aún necesita ser reconstruida”.

El hecho de que su pareja en el film, el príncipe Naveen, no sea negro, ha molestado, asimismo, en algunos círculos aunque representantes famosos de este colectivo como Melanie Brown, ex integrante del grupo Spice Girls, lo defienden diciendo: "Yo no veo el problema. Deberíamos aplaudir las relaciones interraciales y tener una mentalidad más abierta".

Polémicas a parte, lo que es indudable es que Disney sienta con esta nueva película un precedente y un camino a seguir, en cuanto a películas infantiles se refiere, en múltiples sentidos. En primer lugar, transmitiendo un mensaje de integración social y tolerancia hacia lo/los diferente/s. Y por otra parte,  Tiana es un tipo de princesa diferente al que los cuentos tradicionales nos tienen acostumbrados. Ella no está en situación de dependencia de nadie ni esperando a que llegue alguien que le cambie la vida. Por el contrario, tiene una visión, un plan de futuro y todas las herramientas a su alcance para forjarse por si misma su propio destino.


Afortunadamente, aparecen síntomas de cambio en la perpetuación de los patrones y concepciones patriarcales que criticaba hace un mes en otro de mis artículos (http://latertuliadelasmusas-mial.blogspot.com/search/label/Princesas). Pero no lancemos campanas al vuelo porque habrá que ver si otros cunden con el ejemplo.  

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Este mundo no está hecho para los disidentes, es decir, para aquellos trasgresores que quieren ir contra corriente ofreciendo su  propia opinión única y personal a aquellos que tengan a bien leerla o escucharla. Desde luego, que no. En la actualidad eso no es posible porque siempre se impone la masa sobre los valores individuales. Se busca la creación de un pensamiento único y homogéneo, eliminando y debilitando así las voces discordantes. Casi siempre prevalece el consenso sobre los rasgos esenciales del orden social y aquellos que luchan por los ideales individuales se les hace creer que están solos y se intenta, por todos los medios, hacerles volver al “redil”, o por el contrario sufrirá la dura exclusión social.

Qué importa que absolutamente todas las constituciones y declaraciones de derechos universales reconozcan como derechos fundamentales el de la libertad de expresión de opiniones, ideas, creencias… Eso da lo mismo porque si quieres exponer tu propio pensamiento ante los demás serás censurado o cuanto menos criticado, especialmente si opinas en contra de su posición.

A esto debemos añadir que como sostiene Asunción Bernárdez Rodal en La publicidad como contrato comunicativo, “los juicios estéticos tienen una particularidad: la relación axiológicos  entre el gusto y el disgusto no son simétricas”. Es decir,  quien dice “esto no me gusta” aparece como “cargado de razón”, más legitimado que el que dice “me gusta”. De otro modo, el que admira algo coloca a ese algo en un estadio superior, mientras que el que lo desprecia, lo sitúa en un orden inferior. Por lo tanto, cuando dos personas disienten en cuanto al criterio estético frente a un objeto, la que desprecia se sitúa en un nivel superior. Esto también podría trasladarse a la concepción de que si la masa o “rebaño desconcertado”, que decía Chomsky, tiene una opinión determinada, al ser la de la mayoría esta es la cobra “el peso de la razón” frente a la de los individuales.

Entonces,¿Para qué buscarnos problemas? Mejor guardemos nuestros pensamientos para nosotros mismos. Autocensurémosnos porque en esta sociedad no hay cabida para el diálogo, para la confrontación de opiniones. Por supuesto que no porque el debate se confunde con el combate, y la exposición de nuestras ideas se interpretará como ataques personales contra aquel que difiere de nosotros.


Solamente hay lugar para el consenso. Por lo tanto, si la mayoría cree que esa película o ese libro es maravilloso, deberá serlo; si considera que este presidente del gobierno es el más indicado, pues lo será; si todos piensan que debemos tirarnos por un puente, pues tirémonos. No seré yo quién exprese que a mi la película me aburrió, o que a mí personalmente me gustaba ese otro presidente. No lo diré porque es más fácil callar y asentir. Uno se busca menos complicaciones así. Si a tu grupo de amigos le gusta llevar el pelo azul, tíñetelo tú también aunque no te siente del todo bien. Si la gente se va de vacaciones a la playa, da igual que tú prefieras ir a la montaña. Ante todo tenemos que estar integrados en el grupo, en la sociedad, cumpla o no tus expectativas.

Lo siento mucho sociedad pero yo no puedo, ni he podido nunca actuar de ese modo. Yo diré lo que ronda por mi mente guste o no. Eso sí, siempre con justificación y pleno conocimiento de aquello que critico (positiva o negativamente), porque solo así podré sustentar mis afirmaciones.  Y es que la opinión requiere también una responsabilidad. No es hablar por hablar, ni fruto de un impulso o emoción. No, es algo más trascendente que requiere ciertas dosis de valor, sobre todo cuando, a la vista está, no se puede hacer hoy en día en plena libertad.  Por eso, me encantaría que tú que me lees te sintieras libre, que pensaras por ti mismo y me dijeras qué crees con total y completa libertad. No seré yo quien te censure. Pero, ¿me censurarás tú a mí?
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Desde el inicio de los tiempos, la sociedad ha recurrido a los cuentos para tratar de inculcar los valores y principios fundamentales de la cultura en los niños.  Sin embargo,  la perspectiva desde de la que se explican estas historias está plagada de contenidos sexistas. De este modo, se ha difundido a un público indefenso como son los niños, y de generación en generación,  mensajes de carácter ético y moral que han provocado daños probablemente irreparables, especialmente, en lo que se refiere al rol femenino en nuestra sociedad. El problema es que en la actualidad algunos de los nuevos discursos literarios que más triunfan entre los adolescentes, pero también entre los niños, lejos de subsanar estos conflictos vienen a reproducirlos e incluso a reforzarlos aún más. Tal es el caso del fenómeno literario-cinematográfico Crepúsculo.


Sylvia Puentes de Oyenard en su libro “De Cenicienta a la Moza Tejedora: la mujer en los cuentos infantiles” analiza diferentes cuentos clásicos de la literatura infantil como son los de Hans Christian Andersen, los hermanos Grimm o Charles Perrault, con figuras femeninas como protagonistas llegando a la conclusión de que pese a los diferentes destinos, siempre se muestra el mandato de que la mujer debe ser virtuosa, moral, sumisa y vivir para hacer el bien.


En esta misma línea, Eugenia Tarzibachi habla, en su artículo “Con ese cuento a otra parte”, del éxito de los cuentos de princesas entre las niñas de todas las épocas, incluida en la actual, como demuestra “el rosa chicle que vemos en los escaparates de las jugueterías o en locales de ropa para niñas generalmente se acompaña de la imagen de las princesas (en versión Disney)”. Ella considera que a través de las narraciones tradicionales sobre princesas se nos señalan unos patrones de conducta femenina recurrentes: Las protagonistas de las historias son bellas, dulces, dóciles y dependientes; un rasgo de pasividad funciona como hilo conductor que enlaza estos relatos. Además de los rasgos mencionados, “se reitera la idea de la recepción del beso, el casamiento y su asociación con la imagen idealizada, permanente y aconflictiva, de la felicidad”.


En estas historias existen dos tipos de mujeres diferenciadas: unas son jóvenes bellas en posición de ser-para-otro (esto es, se definen por ser esposa, criada, hija…Nunca por ellas mismas); y las otras son mujeres feas, malvadas y crueles pero que también se encuentran en dependencia de un hombre o de la aprobación de la mirada del otro (Eugenia Tarzibachi pone como ejemplo, la metáfora de la pregunta al espejo de la madrastra de Blancanieves).


Pero, ¿por qué siempre tienen que ser guapas las princesas? ¿Se hace una criba de “mujeres imperfectas” no aptas para ser princesas? ¿O es que en la sangre azul hay algún tipo de componente genético que hace que siempre salgan bellísimas?  ¿Y por qué son tan cobardes y poco independientes que tienen que esperar a que venga el príncipe de turno a que las salve? Y esa es otra, ¿Por qué siempre están en apuros y necesitan ser salvadas de brujas, dragones, ogros, madrastras, etc.?


Precisamente, Eugenia Tarzibachi destaca este hecho: “Además de la pasividad, la dependencia femenina se escurre en las diferentes historias. Mujeres desgraciadas que son tuteladas (por sus padres ¡y hasta por los enanitos!) o que necesitan ser protegidas, rescatadas por los hombres. En estas narrativas pareciera que la exogamia se logra para las mujeres mediante el amor romántico y la institución familiar”. Pareciera que la mujer sin amparo masculino no podría sobrevivir, por ello: “antes casada, aunque sea con una bestia, que quedarme solterona”, menos mal  que como premio por fijarse en la belleza interior, (¡¡Tachán!!), la bestia o la rana se convierten, como no, en príncipe... (Menudo refuerzo positivo).


Cabría pensar que en el pleno siglo XXI, se ha producido un gran cambio en el ámbito de los principios morales y éticos. Pero si analizamos nuestro modelo de pensar veremos que aún no hemos superado esta barrera. Es más, aún hoy en día sigue imperando el mismo discurso que veíamos en los cuentos infantiles en novelas actuales como el boom de la saga para adolescentes Crepúsculo. 



Los fans de esta tetralogía, llevada también al cine (incrementando consecuentemente su éxito), o inclusive, los medios de comunicación divulgan la idea de que estos libros reflejan una gran historia de amor entre una adolescente y un vampiro. Sin embargo, si profundizamos más en la novela, nos damos cuenta de que el mensaje esencial que transmite se encuentra en directa relación con los valores negativos, y ciertamente machistas, que difundían las narraciones tradicionales que comentábamos.


La protagonista de Crepúsculo, Bella Swan, es una adolescente de 16 años flacucha, vulgar, introvertida, tranquila y dócil. Bella, presenta tan alarmante falta de autoestima y se quiere tan poco así misma, que está obsesionada con que “es tan poca cosa” que no se explica cómo un “adonis” como el vampiro de sus deseos, Edward Cullen, se enamore de ella.


Otro aspecto que comparte con los cuentos de princesas es que se encuentra en situación de total dependencia masculina. Muestra de ello es que vive por y para su enamorado, hasta el punto de que si él la abandona, no tiene reparos en tratar de suicidarse.  Tampoco le importaría tener que marcharse sin despedirse de su familia, amigos, en definitiva, abandonar toda su vida para poder pasar la eternidad bajo la protección de su amado, incluso cuando ello implique la conversión vampírica. Y por supuesto, como buena princesa, constantemente necesita ser salvada de las situaciones más peligrosas. Y si su vampiro no puede socorrerla… ¡no hay problema! porque allí está su mejor amigo el hombre lobo o su padre para ayudarla.  


Con este mensaje que se sigue transmitiendo a la humanidad, ¿podremos las mujeres ir a “otra parte”, como expone Eugenia Tarzibachi? ¿Podremos superar estas concepciones patriarcales y lograr una verdadera igualdad de sexos? ¿O estamos condenadas a perpetuar los mismos patrones sociales?

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Parabéns e muitas felicidades Río de Janeiro! Finalmente la ciudad brasileña ha sido la escogida para albergar los Juegos Olímpicos en 2016 arrebatando el título en las últimas votaciones a Madrid.

Madrid casi roza la victoria pero la corazonada de los madrileños al final no se pudo cumplir. A pesar de que realizó una gran presentación que terminó colocándola entre las grandes favoritas, contaba con más del 70% de las facilidades deportivas construidas y lo que es aún más trascendental, el apoyo del 86 % de los ciudadanos que ahora se ven solemnemente decepcionados, esta vez, no pudo ser.

Pese a nuestra evidente desilusión debemos reconocer que no sólo los brasileños sino toda Sudamérica se merecen acoger las Olimpiadas. Como señaló Pelé en la presentación de Río la celebración por primera vez en el continente de unos Juegos Olímpicos suponen un cese a una aparente discriminación al Cono Sur. En la misma línea, al borde de las lágrimas, el presidente brasileño Lula da Silva dijo: “era necesario que un país del tercer mundo pudiese albergar unas olimpiadas, para que aquellas personas que a veces se sienten de segunda clase, que no se quieren dar importancia sepan que son como el resto del mundo”. El país carioca puede estar feliz porque en apenas dos años de diferencia tendrán un Mundial de Fútbol en 2014 y los JJ OO en 2016.


En esta ocasión, el dicho de “a la tercera va la vencida” no se consumó para la península pero seguro que sí será a la cuarta: en 2020, Madrid -que ya está totalmente preparada- batirá a las posibles candidatas como París, Roma o Moscú y cumplirá su sueño olímpico de celebrar por primera vez en su historia la competición. Mientras tanto acogeremos en España el Mundial de Baloncesto de 2014 y lucharemos para que nos concedan el Mundial de Fútbol de 2018 junto a Portugal.
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Mañana por fin se decidirá en Copenhague cuál será la ciudad afortunada que albergará los Juegos Olímpicos en 2016.


De momento, la candidatura de Chicago es la más aclamada pero nunca se sabe. No debemos olvidar que cuando se celebró la elección para la Olimpiada de 2012, Madrid obtuvo la segunda nota más alta (un 8,3) en el informe del Comité Olímpico Internacional, sólo por detrás de París. Sin embargo, en el día clave en Singapur Londres le arrebató los Juegos. Las causas: la confusión del delegado griego del Comité COI en la tercera ronda de votaciones –según otro miembro del COI, presionó el botón equivocado y dio un voto a París en vez de a la capital española-, junto a un comentario muy poco afortunado del príncipe Alberto de Mónaco sobre las amenazas terroristas sobre Madrid – debemos recordar que al día siguiente de la adjudicación a Londres se produjeron allí los atentados de 7 de julio-. Por lo tanto, todo está a manos de la suerte y hasta el final no se puede dar nada por hecho.


En el día de hoy, la delegación española tendrá que convencer a los miembros del COI de que Madrid con su “mano olímpica” es la mejor candidata. La comitiva está formada por los Reyes, una importante representación política encabezada por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky y el presidente del COE, Alejandro Blanco. Conjuntamente, viajaron a la capital danesa numerosos deportistas españoles como la atleta Marta Domínguez, la nadadora Gemma Mengual, la jugadora de baloncesto Amaya Valdemoro, la paralímpica Gemma Hassen-Bay, el futbolista Raúl, el atleta Fermín Cacho y el ciclista Miguel Indurain, entre otros muchos.


Precisamente, la calidad excepcional de nuestros deportistas es uno de nuestros grandes reclamos. Cabe mencionar a la selección española de Baloncesto, flamante ganadora del Campeonato de Europa; al número uno del tenis, Rafa Nadal; la selección española de fútbol; los ciclistas, Alberto Contador y Carlos Sastre, ganadores del tour de Francia en 2009 y 2008 respectivamente; El equipo español de natación sincronizada que logró la medalla de plata en los Mundiales de Roma de 2009, etc. Además, se señalan como puntos a nuestro favor el excelente clima, la preparación de Madrid-muchas de las instalaciones están ya construidas o en proceso-, el hecho de que es una ciudad que está acostumbrada a la acogida masiva de turismo y su gran gastronomía.


No obstante, el mayor activo de Madrid 2016 es el gran apoyo popular que ha recibido la candidatura. En la favorita, Chicago, en cambio se produjeron protestas contra su postulación olímpica, y una reciente encuesta publicada por el Chicago Tribune muestra que un contundente 75 por ciento de los ciudadanos se opone a que se destine dinero de las arcas públicas a financiar los Juegos. La razón es que consideran que la inversión financiera podría ser mejor utilizada en clínicas de salud, escuelas y otros proyectos.


En la península la situación es absolutamente la opuesta, el apoyo es unánime. Y no sólo por parte de los madrileños sino de España entera. Como muestra, el pasado fin de semana más de medio millón de personas se concentraron en la plaza de Cibeles equipados con gorras, pancartas, calcomanías, pegatinas, globos y camisetas con el logo de la candidatura madrileña para demostrar al mundo entero y sobre todo al COI su “corazonada”, es decir, el apoyo a un Madrid deseoso de albergar los Juegos Olímpicos de 2016. Entre los gritos de “nos lo merecemos” y del slogan “Tengo una corazonada”, uno de los participantes declaraba: “Tenemos que acabar con el hecho de que Madrid sea la única gran capital europea que no ha logrado celebrar unos Juegos Olímpicos. Ahora sí estamos preparados”.


La incertidumbre acabará mañana. Esperemos que la “corazonada” nacional se cumpla y podamos por fin decir: “Hola everyone” en los primera Olimpiada de la historia de Madrid, las segundas de España.
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¿Qué ocurre si juntamos jóvenes inmaduros a una ingesta de alcohol desmedida? ¿Y si añadimos una multitud de gente inesperada y claramente inaudita –según datos oficiales jamás antes se había formado tal aglomeración en el lugar- , que se encuentra, además, concentrada en un espacio insuficiente? Aún hay más, porque completamos este cóctel explosivo con falta de divertimento –la discoteca móvil, por primer año, se había trasladado a un recinto que resultaba demasiado pequeño aún antes del desbordamiento imprevisto del que antes hablábamos. Reunimos todas estas variables y le sumamos una carencia de recursos policiales y el resultado es la ya conocida como LA BATALLA CAMPAL DE POZUELO.


En los últimos días, se ha hablado muchísimo, en exceso diría yo, en los medios de comunicación sobre este incidente. Desde luego, ha sido una situación de gran gravedad pero al pasar por la mira de la prensa todo ha tomada una dimensión desproporcionada. Es más, tras haber analizado con perspectiva los hechos y haber obtenido información tanto de testigos civiles como de fuentes policiales podría decir que se ha exagerado y dramatizado hasta límites insospechados. Todo se ha desquiciado y se ha aprovechado de la situación hasta convertir un incidente aislado en todo un debate sobre la juventud, la educación y el botellón.


¿Por qué ahora pone la sociedad el grito en el cielo si esto no es una novedad?, como nos han recordado en los medios ya en otros lugares de España había ocurrido hechos similares. ¿A qué viene tanto revuelo?


Tal vez tenga que ver el hecho de que esta rebelión no se ha producido entre inmigrantes pertenecientes a bandas organizadas o grupos antisistema, o los que suelen provocar este tipo de disturbios. En esta ocasión se ha producido en el pueblo- en realidad es una ciudad- más rico de España, en el que existe una mayor concentración de “niños de papá” por metro cuadrado. Pero una cosa hay que dejar claro, aunque en los medios no lo hagan. Como testigos del acontecimiento me han podido confirmar los implicados no pertenecían al pueblo, esto es a Pozuelo Pueblo, al centro de Pozuelo que celebraba sus fiestas sino que procedían de otras zonas, aquellas en donde se hallan los pisos de 100 millones de las antiguas pesetas, los chalets de lujo, etc. Algunos apuntaban que ni siquiera eran de allí sino que eran jóvenes de fuera del municipio y esto vendría a confirmarse con la declaración del alcalde que afirma que solo dos de los veinte detenidos eran pertenecientes a Pozuelo. Tendríamos que comprobar si este año no han coincidido estas fiestas populares con las de otras localidades que podríamos llamar “más conflictivas”. Pero como no lo he podido constatar no señalaré a cuáles me refiero.


Lo que sí puede afirmar es que la prensa no está siendo muy correcta. En primer lugar, los grandes disturbios se produjeron más allá de las cinco de la madrugada por lo tanto, los enfrentamientos, ciertamente, no duraron tantas horas –mis fuentes me han confirmado que pasaron sobre esas horas por la calle de la “batalla campal” y no vieron ni incendios ni barricadas-. Por otra parte, la forma de relatar el supuesto asalto a la Comisaría de Policía…¡¡Ni que fuera la toma de la Bastilla!! ¡No exageremos que las cosas no fueron tan así! Sin embargo, lo que ningún medio de comunicación cuenta es que la Policía Nacional de Pozuelo pidió a Madrid refuerzos en previsión de lo que pudiera ocurrir en las celebraciones mucho antes de que sospecharan si quiera el fatal desenlace. Y ¿qué le contestaron? “No creemos necesario enviar agentes porque en esas Fiestas no suele ocurrir nada”. Luego, sucedió lo que todos sabemos cuando en Pozuelo sólo había una quincena de policías. Pero claro, de esto no se puede informar en los medios porque sería meterse en “camisas de once varas”….


Desde luego, no quiero justificar ni estoy a favor de la que los medios han venido a denominar “la pijo borroka” pero sólo quería aclarar que no hay que dejarse llevar sólo por la impresión que transmiten los medios. Las cosas son más complejas y tienen dimensiones más amplias que son necesarias conocer antes de poder opinar.
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En este momento en que la oferta cinematográfica resulta bastante pésima y cada vez es más difícil encontrar una buena película en la cartelera, se consolida con más fuerza que nunca un género que algunos vienen a considerar ya como el Noveno Arte por encima de “otros candidatos como el cómic (aunque éste ya parece haberse quedado con la denominación de "noveno arte"), la radio (que ya no tiene nada que ver con las maravillas que se hacían en las ondas antes de que la televisión "acabara" con ella) o desde luego, los vídeojuegos”. Nos referimos a las series de televisión que sin ser obviamente una nueva invención -El 15 de agosto de 1932 la CBS norteamericana transmitió la primera serie de televisión del mundo llamada Revista Mundial- nunca antes en su historia habían alcanzado las dimensiones actuales hasta el punto de casi sustituir al Cine.

Las razones de su creciente importancia pueden hallarse, entre otras muchas, en los nuevos estilos de vida de nuestra sociedad. Debido a nuestro ritmo de vida plagado de responsabilidades profesionales y personales el tiempo que tenemos para dedicar al ocio se reduce considerablemente, y esto es una ventaja de la que se han sabido aprovechar las series cuya duración no suele sobrepasar la hora. Mientras tanto, y de manera inexplicable, las películas son cada vez más largas cuando a menudo esto no está ni siquiera al servicio de la trama.
Por otro lado, ante la crisis económica que atravesamos las familias no pueden permitirse pagar una entrada que cada vez es más cara- el precio de los tickets supera ya ¡!los 6 euros!!- . La televisión, en cambio, permite ver las series de manera gratuita aunque si realmente quieres ver una buena serie tienes que o bien esperar un tiempo hasta que las canales convencionales las emitan- afortunadamente algunas cadenas como Cuatro apuestan por las buenas series-, o si la impaciencia te puede, abonarte a las plataformas de televisión digitales. No obstante, si no puedes permitírtelo siempre podrás acudir a Internet…

Las nuevas tecnologías han sido sin lugar a duda el verdadero motor de las series de televisión logrando su popularización. Gracias a los diferentes programas de descarga gratuitos y fáciles de usar el acceso a las series se ha democratizado casi totalmente y por fin podemos disfrutarlas en todas partes del mundo sin la hasta ahora horrible espera.

 
La tendencia es a importar series extranjeras que en su mayor parte proceden del mundo anglosajón, con EE.UU. a la cabeza. Su atractivo se halla en que las hay para todos los gustos: las policiales como 24, Prisión Break o CSI; las históricas como los Tudor o Roma; los dibujos animados de los Simpsons, Futuraza o Padre de Familia; las fantásticas como Supernatural o Perdidos; las juveniles de Gossip Girl o One Tree Hill, por nombrar alguna de las que se han convertido en verdaderos fenómenos sociales.
Muestra de este fenómeno son las miles y miles de páginas web, foros, etc. que se dedican a este género. Como señala el periodista y escritor Hernán Casciari en su blog al hablar de Perdidos: “Quién lo iba a decir: la muerte del cine reinventa y mejora al cine. El cine es soledad, esto en cambio es “vivir juntos”, no es “morir solos”. Salir disparado a los foros después de un episodio, para reformular teorías. Hacer revisionismo”.

Este es el verdadero poder de las grandes series; imitando la vieja fórmula de las novelas de folletines, te enganchan y se vuelven realmente adictivas. Su fuerza es tal que consiguen monopolizar las conversaciones en la calle, en los bares, en las reuniones de amistades…

¿Estaremos ante el génesis de un nuevo tipo de arte o no es más que una moda pasajera como tantas otras? No lo sé. Lo que es innegable es que algunos productos televisivos alcanzan tal calidad cinematográfica -con todo lo que ello comporta- que bien podrían considerarse auténticas piezas de arte a la altura de obras maestras clásicas del Cine.